|
Suzuki B-King 1300 Yoshimura

|
Make Model |
Suzuki B-King 1300 Yoshimura
|
|
Year |
2007 |
|
Engine |
Liquid cooled, four stroke, transverse four
cylinder, , DOHC, 4 valves per cylinder |
|
Capacity |
1340 |
|
Bore x Stroke |
81 x 65 mm |
|
Compression Ratio |
12.5;1 |
|
Induction |
Fuel injection |
|
Ignition /
Starting |
Electronic / electric |
|
Max Power |
|
|
Max Torque |
|
|
Transmission /
Drive |
6 Speed / chain |
|
Front Suspension |
Inverted telescopic coil springs, spring preload, rebound and compression
damping fully adjustable. |
|
Rear Suspension |
Link type, oil damped, coil springs, spring preload, rebound and
compression damping fully adjustable. |
|
Front Brakes |
2x 310mm discs 4 piston calipers |
|
Rear Brakes |
Single 260m disc 1 piston caliper |
|
Seat Height |
805 mm |
|
Dry-Weight |
|
|
Fuel Capacity |
16.5 Litres |
|
Reviews |
MC24.no |

Prueba a
fondo de la nueva B-King con escapes Yoshimura
La B-King es la «naked» más potente y rápida del
mercado, pero también era la más pesada y cara: la oferta de Suzuki, con menos
precio y un ligero escape Yoshimura, han cambiado todo eso y ahora esta 1300 nos
parece una moto ideal para sentirte el «rey» de la carretera...
Josep Mª Armengol / Fotos: Juan Sanz/Jaime
de Diego. Acción: Carlos de la Fuente
Si en inglés
y en español "moto" es femenino, no entiendo por qué Suzuki quiso llamar a su
«naked» más tremenda B-King y no B-Queen, pero el caso es que quien sí se
sentirá «El Rey» serás tú a sus mandos, sobre todo ahora que, gracias a la
oferta de la marca, puedes conseguirla por 11.399 euros con el atractivo añadido
de ese escape Yoshimura. Es más, te confesaré que hasta que vi ésta, la B-King
nunca fue una moto que me llamara la atención. No me gustaba. Pasan muchas motos
por el garaje de nuestra redacción y -me debo estar haciendo mayor- son cada vez
más contadas las que me atraen como para darme una vuelta con ellas o
llevármelas a casa unos días. Emilio Scotto, nuestro viejo amigo aventurero que
dio dos veces la vuelta al mundo y que estos días de agosto anda por aquí
organizando su próxima aventura (el programa «Caravana»), dice que llevo ya
demasiado tiempo haciendo el mismo trabajo. Yo le digo que me sigue gustando
como el primer día y cuando aparecen motos como ésta... ¡veo que tengo razón! Y
es que desde que la vi, sin esos escapes originales en forma de rombo que
sobresalen tanto del colín afeando -en mi opinión- su estética, me atrajo como
para pedirle enseguida la llave a Víctor, nuestro jefe de pruebas. ¿Sería sólo
superficial su atractivo?
Cambios
Aunque sea la misma moto, con este Yoshimura la B-King parece otra moto: con un
colín afilado, de diseño limpio y sin «protuberancias». Y, como verás, es «otra
moto». Esta unidad, además, tenía algún otro «truco» interesante del que me
apercibí nada más echarle el guante: como siempre lo primero antes de salir fue
comprobar las presiones y me extrañó ver que el neumático delantero era un
Dunlop mientras el trasero era un Bridgestone más estrecho que el 200/55
original. Ante una moto a priori pesada, grande y torpe, alguien me había leído
el pensamiento y le había hecho un par de «cosas interesantes»: quitado peso del peor sitio posible (alto y atrás, lejos del centro de gravedad) y combinado un
neumático delantero de gran agarre y perfil «ágil» con un trasero menos ancho
pero con suficiente capacidad de tracción para digerir esos «más de 160 CV».
Nada más doblar la primera esquina descubres que el efecto visual... no es sólo
visual: si la B-King ya ofrecía un comportamiento mucho más ágil de lo que uno
esperaba al subirse en ella, en buena parte gracias a su manillar plano y la
postura muy conseguida y cómoda de pilotaje que te deja «llevarla» bien con el
cuerpo, ahora esa sensación ha aumentado y la manejabilidad es excelente. Es
inevitable, por lo menos para mí, hacer comparaciones entre la «desnuda» y la «vestida»
cuando existen ambas «versiones» de una moto, y lo pongo muy entre comillas
porque hoy en día no estamos hablando para nada de las «mismas» motos ya que
cambia el chasis y cambia... casi todo, menos la estructura del motor. El «dni»
de la geometría de una moto está en su distancia entre ejes, lanzamiento y
avance: en la Hayabusa tenemos 1.480 mm, 97 mm y 24º, mientras la B-King tiene
1.525 mm, 107 mm y 25'5º respectivamente, es decir, es más larga y tiene una
dirección más «lenta». Y pesan casi lo mismo (245 kg llenas de gasolina). Y, sin
embargo, la semana antes de probar esta B-King anduve unos días con la «carenada»
(sí, también es una moto que me llama la atención, aunque en su caso era «por lo
que era», lo que corre la puñetera...) y las sensaciones que me dio no eran de
ser tan manejable como la B-King, y eso que esta naked tiene un amortiguador de
dirección (que siempre hace las motos algo torpes a baja velocidad). Pero como
digo con su manillar ancho, y tal vez gracias a ese neumático delantero y el
aligeramiento atrás (escape), me sentí totalmente a gusto desde los primeros
metros con la B-King, mientras que nunca terminó de convencerme el
comportamiento de la Hayabusa.
Otro punto en favor de esta naked es su frenada: algo en lo que parece hasta
ahora nadie había caído, es que la B-King lleva los mismos discos de 310 mm de
la Hayabusa y sus mismas pinzas radiales de cuatro pistones, pero... donde la «carenada»
usa una bomba convencional (según el dossier para mantener un tacto mejor) la "desnuda"
lleva una radial (como las GSX-R). Y lo siento, pero no hay color: la rapidísima
Hayabusa frena mal, así de claro, mientras que esta «inocente» (es un decir)
naked frena como debe hacerlo una moto moderna y más de este calibre, o sea,
estupendamente. Tienes mordiente, tienes tacto y tienes potencia. Que en Suzuki
tomen nota para «la Busa» 2009, que lo tienen muy fácil.
Vuelo rasante
Lo malo de la B-King no es lo manejable que descubres que es, o lo que frena,
sino... lo que corre. Cómo corre, qué motor: el embrague, siguiendo la tradición
de motores gordos de Suzuki desde aquellas GSX-R 1000 «SACS» que se usaban hasta
para dragsters con apenas modificaciones, es un prodigio de progresividad y
permite salidas fulgurantes, el cambio le acompaña, y el motor empuja siempre
mucho, pero especialmente desde 5.500-6.000 vueltas. Si vas «tranquilamente» a
200km/h en sexta, bajas dos marchas y abres gas a fondo, verás la aguja del
velocímetro subir tan rápido y con tanta rabia como la del cuentavueltas hasta
unos 270 km/h indicados, y sí, aún quedan dos marchas más. Pero corre «demasiado»:
acelerones puntuales como ése te alegran el día, te hacen olvidar las cosas
malas de tu trabajo o la hipoteca o lo que sea («lo que sea», más de 160 CV
sobre dos ruedas hacen olvidar lo que sea, en serio), pero es imposible aguantar
el viento por encima de 180 km/h si no es algo puntual. Mejor, donde la vista
alcance sin radares ni riesgos podrás correr lo que quieras y «necesites» (una
terapia genial), y no estarás circulando a velocidades criminales (sin comillas,
que hoy día y aquí lo son) «sin enterarte».
En carreteras de curvas es más divertida y eficaz de lo que parece: eso no es un
circuito y ahí «cunde» mucho un motor que empuje tanto porque tienes claro que
debes frenar con tiempo para acertar la trazada a la primera. Tiende a
levantarse (subvira bastante) si tienes que rectificar a media curva, de ahí el
interés en haber frenado lo bastante antes. Pero ésa es la forma más segura de
pilotar en carretera: en los tramos rectos muy pocos aguantarán el ritmo de sus
aceleraciones, en curvas enlazadas la cambiarás de lado con una facilidad
sorprendente, y en curvas rápidas esa geometría tan «conservadora» que vimos
antes la mantendrá muy bien en la trayectoria.
Lo mejor, cuando llegas, es que si no has forzado demasiado el cuello lo harás
mucho más descansado que en una deportiva y te acompañará el precioso sonido del
Yoshimura: suena, pero es muy discreto (recuerda que yo siempre he sido de la «patrulla
anti ruido»). Es perfecto. La B-King es, de hecho y como la ves aquí, una moto
tal vez no «perfecta» pero, desde luego, totalmente recomendable: su atracción
no es sólo superficial.
Source
Motociclismo.es
|